Palitos Chinos

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Palitos chinos en Cajita de madera

Conocido también como Mikado, los palillos o palitos chinos son los elementos usados en el ancestral juego en cuestión. Se trata de un juego de destreza que se basa en la habilidad de controlar el movimiento de la mano y la coordinación entre ojo y  mano; por lo tanto, ayuda al desarrollo de la motricidad.

Se juega con un conjunto de varillas con bandas pintadas de diversos colores; dígase un haz de varas. Estas son de aproximadamente 20 centímetros de largo y de un grosor de aproximadamente 5 milímetros de diámetro, cada una de las varas. Hoy en día las varillas son de plástico o madera, aunque originalmente eran de madera  o marfil, en su construcción más noble.

Los palillos son de colores comunes: rojo, verde, amarillo y azul, y de todos los palillos, solo uno de ellos es de color negro, o en algunos casos blanco. El palito distinto a todos,  es único e importante en el juego. Los otros palillos de colores son de cantidades variadas, y tienen valores de puntuación distintos según su color, siendo el de más valor el palillo único.

El juego es para dos a seis jugadores. Gana quien acumule o tenga más puntos, o quien llegue a cierta cantidad de puntos determinados.

El juego se inicia con un jugador tomando el haz de varas en su mano o manos, y permitiendo que las puntas toquen la superficie, dura, horizontal, lisa y plana donde se va a jugar. Enseguida, se suelta el conjunto de palillos y se deja que caigan al azar. Después de que todo movimiento haya acabado, lo siguiente es recolectar pieza por pieza así, todas las posibles, esto sin permitir movimiento alguno de otro u otros de los palillos que no sea el intencionado a ser recogido; un solo intento por cada jugador.

Solo se permite el movimiento del palillo que va a ser recogido; si otro u otros de los palillos son movidos, intencionalmente o no, por algún otro palillo, o por la mano del jugador, o si se detectase algún movimiento inadvertido sobre los palillos por parte del jugador, su turno acabará y el siguiente participante intentará recoger palillos.

En una variación del juego, se puede utilizar el palillo negro (o blanco) como una herramienta auxiliar para rescatar otros palillos.

Marca: by Profesor Warbles
Origen: China

 

3 disponibles

Descripción

10 Razones para jugar con juegos de mesa

Hay juegos de mesa de todo tipo y también los hay adecuados para niños menores de seis años, pues existen en el mercado muchas opciones pensadas para pequeños que han cumplido los tres años. Antes de esa edad no tiene demasiado sentido esperar que un niño tenga el interés, la comprensión y la paciencia necesaria, pero a partir de los tres o cuatro años muchos van a disfrutar si elegimos juegos adecuados para ellos y les ayudamos en sus primeros pasos.

Los juegos de mesa son juegos

Los juegos de mesa son divertidos. Eso es lo principal. Los niños aprenden, de forma natural, mediante el juego. La infancia es un tiempo largo e intenso destinado principalmente al aprendizaje necesario para la compleja vida adulta, el juego adquiere un valor indispensable. Y, aunque el juego infantil es, principalmente activo y físico, el disfrute de los juegos de mesa puede añadirse perfectamente a este campo siempre que el niño lo pase bien.

Los juegos de mesa enriquecen la relación familiar

Los niños lo pasarán genial y trabajarán, sin ser conscientes de ello, conocimientos y habilidades educativas y emocionales integrados, además, con la familia. Los lazos que se establecen entre los compañeros de partidas cimentan el conocimiento mutuo, el respeto y el crear recuerdos comunes de experiencias gratificantes, algo importantísimo para enriquecer la relación familiar.

Los juegos de mesa enseñan matemáticas

Los juegos de mesa introducen al niño en el reconocimiento de conjuntos, pautas, aritmética básica, cálculo mental, geometría y comprensión del espacio, es decir, matemáticas. Al estar integradas en el juego como herramientas para su uso el niño se acerca a ellas con alegría por el conocimiento, descubre un uso útil y empieza a incorporar el pensamiento matemático de manera vivencial.

Los juegos de mesa enseñan a leer

Aunque en los juegos de mesa para los niños más pequeños no es indispensable leer ni se suele tener que usar esa habilidad, si vamos a encontrar letras y palabras que, de manera natural, irán conociendo. Su natural curiosidad por un tema que están disfrutando tanto les hará querer saber más y preguntarnos sobre las palabras o nombres que aparezcan escritos. Además, al convertir al niño en un amante de los juegos de mesa, cuando vaya creciendo deseará manejar juegos de mayor complejidad en los que si será necesario leer tarjetas e instrucciones

Los juegos de mesa enseñan a ganar y a perder

En muchos juegos de mesa se compite entre los jugadores. Algunos niños se acercan a la experiencia de la victoria o la derrota con ansiedad y sufren si no consiguen ser los primeros. Otros, cuando quieren ganar, nos asombran con una actitud ferozmente competitiva y con comportamientos poco elegantes hacia los derrotados. Esto, que podemos verlo en otro tipo de juegos, puede trabajarse muy bien con los juegos de mesa pues, en ellos, unas veces ganarán y otras perderán, sin que eso reste al juego lo que más les ha aportado, el placer de estar jugando, que es mucho mayor que el de conseguir un premio o una nota más alta.

Al estar jugando con nosotros podemos acompañarles en su nerviosismo o frustración, educarles para comprender esas emociones y, al final, saber perder con elegancia y ganar con gentileza, disfrutando del procesos y aprendiendo que el esfuerzo puede cambiar el resultado en la próxima partida.

Los juegos de mesa enseñan a cooperar

Además de los juegos de mesa competitivos existen otros en los que se coopera entre los jugadores para lograr un objetivo común, lo que enseña a los niños las grandes oportunidades que nos ofrece en la vida la capacidad de trabajar en equipo y ayudarnos unos a otros. Pero incluso en los juegos competitivos hay grandes oportunidades de cooperación, pues, en el fondo, el objetivo es común, el propio juego. Los niños ayudarán a montar y recoger la partida, y verán como los más expertos les explican a los novatos la forma de juego, tomando incluso la responsabilidad de advertir a un jugador menos hábil si comete un error de principiante.

Los juegos de mesa enseñan a resolver problemas

Todos los juegos de mesa suponen un problema que hay que resolver y el propio juego es la resolución de ese problema. Este aprendizaje es importantísimo tanto para la vida académica y escolar como para la propia vida de una persona. Valorar la situación, comprender las reglas de actuación, manejar los propios recursos y tomar decisiones es precisamente lo que necesitamos para resolver problemas y los juegos de mesa les permiten realizar este aprendizaje por ensayo y error.

Los juegos de mesa enseñan a tomar decisiones

Una vez analizada la situación y los datos que maneja el jugador llega el momento de tomar decisiones. Hay que actuar basándose en lo que se sabe y asumir lo realizado, comprendiendo luego si las consecuencias de nuestras acciones han sido las deseadas. Pero hay que atreverse a decidir hacer una cosa u otra y además, a hacerlo por uno mismo Los juegos de mesa, de esta manera, están trabajando en una auténtica autonomía personal, la de ser responsable de tus actos y decidirte a realizarlos con las herramientas de las que dispones. Asumir riesgos y tener autoconfianza son habilidades para la vida que los juegos de mesa les van a enseñar.

Aceptación y comprensión de las normas

Una parte importantísima en el desarrollo correcto de un juego es que todos los participantes acepten y comprendan las normas. Y en la vida vamos a descubir que las normas, si son justas y aceptadas por todos, son indispensables para las relaciones humanas, sociales y económicas. Los niños, con los juegos, comprenden su importancia y descubren que solo es posible jugar divirtiéndose si las han asumido como necesarias. Y también descubren que hacer trampas, al final, no es divertido, pues desvirtúa el juego y enfada a los amigos.

Eso no quiere decir que jugar nos haga sumisos, o que jugar desaliente la sana rebeldía contra normas injustas, sino que ayuda a entender que determinadas reglas comunes que todos acepten hace la vida más sencilla y justa. Cuando el niño a asimilado en la experiencia vivencial del juego que esas reglas son importantes podrá, luego, entender qeu algunas reglas que propongamos no son arbitrarias  y que es necesaria su cooperación para que el juego de la vida se desarrolle también.

Los juegos de mesa trabajan la memoria

La memoria es una de las capacidades y habilidades cognitivas que más se trabajan en cualquier juego de mesa. Los niños recordarán las reglas del juego, sus partidas anteriores, las enseñanzas que han hecho de sus errores y aciertos, e incluso, en muchos de ellos, necesitarán ejercitar específicamente la memoria para recordar posiciones o jugadas.

Muchos juegos de mesa para los niños más pequeños se basan, específicamente, en la memoria y la agilidad visual, realizando un esfuerzo el jugador que es una ejercitación de estas habilidades que luego podrá trasladar a otras experiencias.

Como os he contado, existen muchas razones para introducir en los juegos de mesa a los niños más pequeños y todas van a reforzar su desarrollo cognitivo y emocional a la vez que les proporcionan horas y horas de diversión.